Un día llegó nuestra maestra y nos dijo: “¡Tengo una sorpresa para ustedes!”. Durante toda la mañana estuvimos curiosos por saber que era. Pensábamos en caramelos ó en una película. Dábamos vuelta alrededor de la maestra, a coro le preguntábamos y ella sonriente nos decía: “Ya les voy a decir”. Y así pasó la mañana, entre deberes, recreo y curiosidad.
Llegó la salida, entonces nuestra maestra recién habló. Nos contó que nuestra madrina había mandado desde Buenos Aires, cosas para nosotros y entre ellas, había una bici. Todos gritamos: “¡Para mi! ¡Para mi!”.
¿Pero como hacer para que nadie quede triste? … ¡Una rifa!.
Yo volví a mi casa al trote, ¡no!, al galope. Llegué gritando “¡Una bici!”. Mi mamá no sabía por que gritaba, entonces le conté. Le ayudé a hacer los trabajos de la casa sin dejar de pensar en la bicicleta. Llegó la noche y no podía dormir, pensaba: “Ojalá salga sorteado. ¡Como quiero esa bici! Así mi petizo va a descansar y yo podré ir a la escuelita en una hermosa bicicleta”.
Walter Damián Domínguez, 10 años.
5to. Grado, Escuela N° 752 – Corrientes.---------------------------------------------------------------------------------
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A.P.A.E.R. (Asociación de Padrinos de Alumnos y Escuelas Rurales)